La historia y la inspiración detrás de nuestra primera colección.
El mar tiene esa capacidad de cambiar nuestra percepción del tiempo.
El movimiento constante de las olas, la luz reflejada sobre el agua, las texturas de las conchas y la belleza imperfecta de aquello que encontramos en la naturaleza nos recuerdan que no todo tiene que suceder deprisa.
Hundir los pies en la arena y sentir cómo se van soltando todas las tensiones del cuerpo. El sol que nos llena de energía. El contacto con el agua después de un largo invierno.

Cuando empecé a pensar en Ananda, esas sensaciones fueron las primeras que quise poder llevar a un espacio.
No como decoración, sino como atmósfera. Como presencia. Como ese momento en el que pensamos:
«No quiero que se termine este día».
Mientras escribo esto, mi mente viaja a ese momento. Quizás por eso esta colección significa tanto para mí.
De esas sensaciones nace Luz Oceánica, nuestra primera colección.
El origen de estas piezas
Cuando empecé a buscar las piezas que formarían parte de Ananda Home, quise saber de dónde venían realmente. Y ahí entendí que esto no era solo una cuestión estética.
Estas lámparas nacen en los pueblos artesanos de las costas de Bali y Java Oriental, en Indonesia.
A diferencia de la artesanía de conchas planas tradicional, estas estructuras se crean moldeando una base de fibra de vidrio, sobre la cual los artesanos van colocando y componiendo cada concha, una a una, a mano.
No se talla la concha en sí.
Se construye la forma final de la pieza a través de la composición de cada elemento.
Y es precisamente ese proceso el que hace que cada lámpara tenga su propio carácter.

El significado para los balineses
Para la cultura balinesa, profundamente arraigada en el hinduismo balinés y en una relación espiritual con la naturaleza, el mundo natural ocupa un lugar central en la vida cotidiana.
El océano, el Segara, está vinculado a la purificación, al origen de la vida y a una profunda dimensión espiritual.
Desde esta mirada, las conchas no son simplemente un material decorativo. Son parte de una naturaleza que ofrece sus propios recursos y que, transformada por las manos humanas, puede continuar formando parte de nuestra vida cotidiana.
Esta relación entre naturaleza, materia y espiritualidad fue una de las cosas que más me inspiró al descubrir el origen de estas piezas.
El proceso humano
Los artesanos balineses recolectan estas conchas directamente de las playas de las islas de Indonesia. Muchas son remanentes de la pesca local de moluscos para alimentación y, en lugar de desperdiciarse, se limpian, se clasifican por tonalidad y se colocan a mano, pieza por pieza.
El proceso requiere precisión, paciencia y tiempo.
Cada concha debe encontrar su lugar dentro de la composición para construir una forma armoniosa.
Y esa intervención humana es precisamente lo que hace que cada pieza sea diferente.
No hay dos conchas exactamente iguales.
Cada una tiene su propia forma, su propia textura y sus pequeñas variaciones.
Y ninguna lámpara sale exactamente igual a otra.

Una escultura de luz
Y esa es, en el fondo, una de las razones por las que elegí trabajar con este material.
Porque una lámpara puede iluminar una habitación.
Pero también puede hacer algo más:
cambiar el ritmo de un momento.
Cuando se enciende, la luz se encuentra con la textura y la forma de cada material, creando matices que transforman la atmósfera.
No es una fuente de luz pensada para iluminarlo todo.
Es una escultura de luz que acompaña el espacio.
Luz Oceánica nace para acompañar esos instantes en los que el día comienza a desacelerar.
Cuando la luz exterior disminuye.
Cuando el hogar se vuelve más íntimo.
Y cuando, por un momento, dejamos de correr hacia lo siguiente.
No buscamos recrear el mar dentro de casa.
Buscamos traer a nuestros espacios la sensación que el mar nos deja.
La calma del movimiento.
La belleza de lo natural.
La luz que transforma.
El tiempo que parece avanzar un poco más despacio.
Luz Oceánica es una invitación a habitar esa sensación.
La inspiración
El mar
Por su movimiento constante y su capacidad de cambiar nuestra percepción del tiempo. Por esa sensación de desconexión, calma y renovación que muchas veces encontramos frente al agua.
La luz
Por su poder para transformar una habitación y crear diferentes atmósferas a lo largo del día.
La materia
Por las texturas, formas e imperfecciones que encontramos en los materiales naturales y que nos recuerdan que la belleza no siempre necesita ser perfecta.
La pausa
Por esos momentos cotidianos en los que elegimos bajar el ritmo y simplemente estar. Disfrutar de nuestro hogar, de nosotros mismos y de las personas que queremos.
La colección
No son piezas pensadas para iluminarlo todo, ni elegidas al azar.
Son esculturas de luz para acompañar momentos.
Para crear un rincón más cálido.
Para transformar la atmósfera al final del día.
Para acompañar una pausa.
Para hacer que una habitación se sienta más nuestra.
Porque creemos que la luz también puede ser una forma de habitar la calma.
Espero que esta colección os transmita un poco de esa sensación que la inspiró.
Y si alguna de estas piezas encuentra un lugar en vuestro hogar, me encantará saber qué momento acompaña.
Si tenéis cualquier pregunta sobre las piezas, los materiales o la colección, podéis poneros en contacto con nosotros.
→ Descubrir la Colección Luz Oceánica
Un abrazo,
Yohanna
0 comentarios